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Sección

DI-VERSOS

Diversidad e interculturalidad sobre las que se construye comunicación ofreciendo un reflejo palpable de realidad social.

La gran paradoja digital de los estudiantes colombianos: menos aprendizaje digital, pero con un alto índice de utilización de IA.

Escrito por: Iván René León Garzón

Docente investigador

Facultad de Comunicación

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Las pruebas PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), desarrolladas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), evalúan cada tres años las competencias de estudiantes de alrededor de 15 años en áreas como matemáticas, lectura y ciencias, con el propósito de conocer qué tan capaces son de aplicar sus conocimientos para resolver situaciones de la vida real. Colombia participa en PISA desde 2006 y, desde entonces, ha hecho parte de los diferentes ciclos de evaluación, lo que permite observar la evolución de sus resultados y compararlos con los de otros sistemas educativos. A lo largo de estas participaciones, Colombia ha mantenido resultados inferiores al promedio de la OCDE, aunque con variaciones entre las diferentes áreas y ciclos. La evaluación más reciente corresponde a PISA 2025, cuyos resultados comenzaron a publicarse en 2026, incorporando además nuevas dimensiones relacionadas con la resolución de problemas y las competencias necesarias para desenvolverse en un entorno digital en evolución. 


Rendimiento medio en ciencias, matemáticas, lectura y resolución de problemas computacionales.

Colombia, promedio de la OCDE y países/economías de comparación seleccionados.

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Las múltiples narrativas en torno a la información que se ha venido entregando en los diferentes medios son superficiales respecto al resultado final 2026 por las áreas de aprendizaje evaluadas. En los medios simplemente se muestra con un resultado desalentador y se justifica con el trabajo de los profesores que hace parte de FECODE y al desarrollo de la IA y las habilidades poco entrenadas de los estudiantes evaluados. Sin embargo, los resultados permiten una lectura mucho más amplia de lo que está ocurriendo. 

En primera instancia, esta prueba PISA evalúa una muestra representativa, según el informe de resultados del Ministerio de Educación en su momento, de estudiantes mayores de 15 años matriculados en instituciones educativas, tanto oficiales como privadas. No se trata de una prueba aplicada a todos los estudiantes colombianos de esa edad. En PISA 2022 participaron 7.804 jóvenes de 262 establecimientos, cuya muestra representó aproximadamente a 586.000 estudiantes de 15 años en Colombia.  

A continuación, se presenta un cuadro comparativo de los resultados obtenidos por Colombia en las pruebas de 2022 y 2025: 

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Se reconoce, por ejemplo, que en matemáticas se redujo en dos puntos el resultado, lo que no termina siendo representativo respecto al inmediatamente anterior. Frente al resultado que podría generar mayor preocupación, que es el de lectura, que se redujo 10 puntos, debemos mostrar especial preocupación por los criterios determinados por la OCDE frentes las dificultades que presentan los estudiantes es esta área.  

En términos generales, esta prueba tiene como función principal el reconocimiento de la aplicación de los conceptos recibidos frente a la formulación de preguntas en los contextos reales de la vida cotidiana. En ese sentido, es importante esclarecer que los estudiantes colombianos no evidencian una falta de conceptualización ni falta de conocimientos específicamente sobre lo evaluado, sino una dificultad para ejecutar estos conocimientos en contextos del día a día. 

Es importante profundizar en los aspectos que impactan a la lectura, circunstancias que son de especial preocupación para la educación superior y para las facultades de comunicación. Dentro de los criterios que tiene que ver con la lectura está la competencia de aplicar el proceso de localizar, comprender, integrar, evaluar y reflexionar sobre información. El problema aparece cuando el estudiante tiene que relacionar información ubicada en diferentes partes de un texto; interpretar información implícita; distinguir información relevante de información secundaria; evaluar la credibilidad de una afirmación; contrastar diferentes fuentes; identificar contradicciones; interpretar textos complejos; construir una interpretación propia a partir de evidencias. Lo que mencionaba el director del Instituto Merani, Julián de Zubiría Samper hace ocho años, la deficiencia está en la falta de entrenamiento de los estudiantes en lectura crítica.

El abordaje de estas dificultades está entonces en el reconocimiento de texto, no como líneas que se acumulan con la lectura, sino desde su poder de significado, que contiene misterios por resolver desde la lógica y el reconocimiento de factores que contribuyen a entender el contexto. El estudiante debe establecer qué dice directamente el texto, el orden en que se cuenta, qué dice expresa de manera inferencial y las posibles conclusiones extraídas y las que podrían resultar equivocadas. Esto a manera de desarrollo de los procesos de lectura al interior de los espacios.  

El factor novedoso incorporado en la evaluación de la prueba en 2025 es el llamado Resolución computacional de problemas, en donde los estudiantes colombianos obtuvieron 432 puntos de 500 posibles. Si este resultado fuera el obtenido por un estudiante de bachillerato para el ingreso a la Universidad Nacional en su exigente examen, este estudiante estaría forjando un futuro promisorio en cumplimiento de su proyecto de vida. Pero cuando hablamos de las Pruebas PISA, el 48 % de los estudiantes colombianos obtuvo un desempeño en resolución computacional de problemas superior al que cabría esperar considerando su desempeño en ciencias. 

Esto formula una paradoja digital en los estudiantes colombianos Colombia., La OCDE ubica a Colombia entre los países con menor preparación para el aprendizaje digital, con un índice de −0,97, situado en el puesto 82 de 88 participantes; pero, simultáneamente, Colombia presenta un uso elevado de inteligencia artificial para actividades escolares. El índice de utilización de IA fue 0,34, y solamente 6,3 % de los estudiantes dijo no utilizar IA para trabajos escolares. Además, 63,5 % afirmó que en clase aprende a evaluar información generada por IA. 

Esto genera una tensión educativa muy interesante: los estudiantes utilizan intensamente herramientas digitales e IA, pero eso no significa necesariamente que posean las competencias necesarias para utilizarlas críticamente.  Los estudiantes deben reconocer de qué manera la IA les contribuye como personas y que no solo se quede como un aporte instrumental que los aleja de desarrollar sus propias capacidades desde la voluntad e interés de cada uno. En adición, el sistema debe adaptarse a esta nueva realidad, no solo evitando que se alejen de la tecnología en momentos claves, sino configurando sus cerebros para el auto entrenamiento en torno al reconocimiento de sus caminos para una construcción como ciudadanos, habitantes de un sistema que suele excluirlos y establecer ellos mismos estrategias acomodadas a sus capacidades, habilidades e intereses.  

Y dando respuesta finalmente a la crítica que se hace sobre el sistema educativo colombiano motivado por el resultado 2025, hay que reconocer un contexto en el que, según los directivos escolares consultados, el 63,2 % de los estudiantes se encuentran en instituciones donde la falta de materiales educativos dificulta la enseñanza, y el El 62 % donde la falta de infraestructura física constituye una dificultad para la enseñanza. 

Además, el nivel socioeconómico explica 17,4 % de la variación del rendimiento en ciencias, frente a 11,6 % en promedio OCDE. La diferencia entre estudiantes del cuartil socioeconómico superior y el inferior alcanza 93 puntos PISA en ciencias.  Otro síntoma más que demuestra la brecha económica en la que el país medianamente logra un desarrollo. Por tanto, sería incorrecto interpretar los resultados simplemente como un problema de "capacidad" individual de los estudiantes.  

Con todo lo expuesto se puede evidenciar que se requiere un compromiso social en donde los estudiantes estén conectados activamente a la tecnología con una idea clara sobre sus metas y la guía de la IA para lograr con éxito cada una de ellas, no solo desde sus propias voluntades, sino como parte de políticas nacionales de educación. Un propósito que, gracias a la tecnología, hoy está más cercano.